Diga—, by RavenHablemos

Presencia digital

Que te entiendan mejor.

Tu negocio ha cambiado. Hagamos que el mundo lo vea.

De una presencia fragmentada a una identidad reconocible

El punto de partida

Lo que eres.
Lo que se entiende.

Medimos la distancia entre lo que tu empresa es y lo que el mercado percibe. Después diseñamos cómo cerrarla.

01

Encontrar la distancia

Cruzamos lo que tu web comunica con lo que tus clientes buscan y entienden.

Te llevas

Un mapa de percepción y oportunidades.

02

Elegir una dirección

Definimos un posicionamiento digital apoyado en el negocio y en datos reales.

Te llevas

Una dirección de marca y un relato compartido.

03

Hacerlo visible

Diseñamos y construimos la web, la identidad y el sistema de marca digital.

Te llevas

Una experiencia digital diseñada para tu negocio.

04

Darte autonomía

Documentamos las reglas para que tu equipo pueda evolucionar sin empezar de cero.

Te llevas

Guías y componentes para seguir creciendo.

Dentro de este servicio

Cinco trabajos concretos.

Se pueden contratar por separado o encadenar. Cada uno tiene su página.

Cuándo tiene sentido

Tu empresa avanzó.
Tu web se quedó atrás.

Si cuesta explicar lo que haces, cada presentación cuenta una historia distinta o la web ya no refleja tu capacidad, el problema empieza antes de la pantalla.

Ponemos en la misma conversación a negocio, comunicación y diseño. Revisamos mensajes, recorridos y contenidos para que cada punto de contacto tenga una intención clara.

Del proyecto a tu equipo

Una presencia que
puedes hacer tuya.

Dejamos una estructura de contenidos, criterios visuales y un sistema digital que tu equipo pueda utilizar. Según el alcance, lo llevamos hasta el desarrollo y la publicación.

El alcance, las prioridades y los entregables se acuerdan al inicio. Compartimos avances contigo para tomar decisiones sobre trabajo real.

Hablemos de tu caso

Preguntas frecuentes

Lo que suelen preguntarnos
antes de empezar.

¿Por dónde empieza un proyecto de presencia digital?

Por medir la distancia entre lo que la empresa cree que comunica y lo que su mercado entiende. Se revisa la web actual, se habla con el equipo y con clientes reales, y se cruza con lo que hacen los competidores. Solo cuando esa distancia está descrita por escrito se decide qué tocar: a veces es la web, a veces el discurso, y a veces basta con ordenar lo que ya existe.

¿Hay que cambiar la marca para rehacer la web?

No siempre. Muchas empresas tienen una marca que funciona y una web que no la representa; ahí el trabajo es de aplicación, no de identidad. Se propone tocar la marca cuando el posicionamiento ha cambiado, cuando la identidad no resiste los formatos digitales o cuando cada departamento la está interpretando de una manera distinta.

¿Qué pasa con el posicionamiento en buscadores al rehacer una web?

Se trata desde el principio, no al final. La arquitectura de contenidos se define teniendo en cuenta qué busca la gente y qué páginas ya posicionan, y el lanzamiento incluye el mapa de redirecciones desde las URL antiguas. Rehacer una web sin ese trabajo es la forma más habitual de perder tráfico que costó años conseguir.

¿Podemos quedarnos con nuestro gestor de contenidos?

Sí. El diseño se adapta al gestor que ya se usa y a cómo trabaja quien publica, porque una web que solo puede actualizar una agencia externa deja de estar viva en unos meses. Si el gestor actual impide algo importante, se dice con argumentos antes de empezar a diseñar.

¿Qué nos llevamos cuando el proyecto termina?

La web y la identidad aplicada, y además las reglas escritas para seguir sin nosotros: el sistema de marca digital, la arquitectura de contenidos documentada y los criterios con los que se tomaron las decisiones. La idea es que el equipo pueda crear páginas nuevas sin abrir un proyecto cada vez.

En un proyecto real

Schär

Del catálogo desordenado a una web que ayuda a comer mejor.

Ver el caso
Schär